LEONOR SILVESTRI
POETIZA ROCKERA
Por Guada Cheja

Egresada en literatura antigua de la Facultad de Buenos Aires esta fémina abandonó el mundo de las estructuras educativas e incluyó su bagaje en formas poco tradicionales para las letras. Su arte comenzó a circular igual que lo hace una banda under, adoptando el rock como modus vivendus.

Sos la primera persona que va a ser entrevistada para Mil Rockeras que no es músico, pero esto tiene una razón, y es que vos tenés una forma de moverte muy rockera. O sea, divulgás tus arte igual que una banda lo hace con su música. ¿Cómo vivís esto?
Siempre quise ser estrella del rock (risas), entonces como soy una estrella del rock frustrada solamente soy poeta. Efectivamente muevo mi literatura y mi imagen como si fuera una banda. Utilizo el mismo concepto, desde el flyer, a la manera da contactar gente. Principalmente porque me interesa mucho más como campo de acción el lugar donde está la música, que el público que convoca la literatura, especialmente la poesía. La poesía hoy es un lugar bastante retrógrado y de
elite, y en cuanto a la narrativa ya es un lugar pequeño burgués, que exige grandes cantidades de tiempo para producirlo y para consumirlo. Mientras que un poema tiene el tempo de una canción. A la hora de escribir mi mayor influencia directa es la música, la indirecta, por supuesto, es literaria.

¿Cómo fue que comenzaste a mover tu arte por este camino?
Siempre escuché bandas y las que más me gustaron fueron las que tenían un gran sentido de lo escritural, incluso por encima de lo musical. Los dos grupos de mis amores son
Massacre y
Los Smiths, que están apoyadas sobre su literatura, no digo que musicalmente no sean importantes, pero lo relevante de ambas es el texto que está siendo cantado, y eso rítmicamente me genera mucho más que la música. Escuchar un disco de
Massacre ha sido como leer un libro.
Lo que te llega de una banda es la literatura, y por otra parte tocás la batería, ¿Esto como una especie de balance en tu vida?
Empiezo con este instrumento de grande, de chica he tenido un acercamiento a lo musical como muchos otros niños, y, como toda niña punk tuve mi guitarra eléctrica. La verdad es que no tengo ningún talento musical, tengo talento aptitudinal, y otras cosas que pueden suplir esa falencia. Un gran problema es que tenemos formadores en lo musical, y sobre todo para las mujeres, que hacen hincapié en el talento, lo que se llama el virtuosismo, y yo soy una virtuosa de la palabra, no del instrumento. Para mi la percusión, que es ritmo, tiene muchísimo que ver con la poesía,.
¿Qué te encontrás escuchando una tarde que llegás del laburo?
Escucho mucho una banda brasilera de electro clash, que ahora les está yendo muy bien,
Cansay de ser Sexy , también estoy escuchando mucho
PJ Harvey , me gusta mucho lo que hace.
¿Te gusta como escribe?
Es una gran escritora.
Lo que me parece fantástico es que habla sobre temas de la mujer sin decirlo explícitamente y dejando las ideas muy claras.
Es que es una gran escritora y me parece que artísticamente es muy rica, no canta del todo bien, pero lo que hace con la voz es interesantísimo e irreproducible.
¿Podés escuchar un disco sin prestar atención a la letra? O ¿No termina de llenarte sino te llega la letra?
Si no me llega la letra no me llega la canción, por ejemplo el primer tema que escuché de
Cansay de ser Sexy , que es el hit, y que estoy segura que a todo el mundo le encanta por el ritmito pegadizo, a mi me encantó por la letra, es super simple:
“la música es mi novia, la música es la cama en la que me quiero acostar, la música es la droga con la que me quiero pegar, la música es el trabajo que quiero tener” . Es fantástica la enumeración, muy divertida, a parte es super bisexual, va cambiando de identidad, por un lado
“la música es el tipo con el que me quiero ir del boliche, la música es la chica que quiero besar en el boliche” . Para mi la letra va por encima de la música siempre, no lo puedo evitar.

Pensaba en tu amor por la expresión punk, de no tener que ser literato para hacer arte, y que tu formación fue en la Universidad de Buenos Aires. No puedo imaginar a Leonor en una institución con tantos paradigmas establecidos.
Además hice la carrera más elitista que tiene Puán (facultad de Filosofía y Letras), literatura antigua, y me fue muy bien, jugaba en la A. Pero nunca sentí que ahí me iba a quedar, lo que quería hacer era algo como (
Roland)
Barthes o (
Michel)
Focault , y para ir por ese lado había que estudiar literatura antigua como lo habían hecho ellos, tener esa formación inapelable para después poder negarla con mucha fundamentación.
¿Cómo lo llevaste durante la carrera?
Fue medio pesadillezco, y lo cierto es que lo mejor que me ocurrió en la vida me pasó afuera de la UBA. La facultad no me formó en ninguno de los pilares de mi vida: el anarquismo, el feminismo y la poesía. Pero no sólo no me formó, sino que lo ignoró como inexistentes. Para la carrera de letras no son cosas de este mundo.
Hablemos un poco de tu libro, que fue la excusa de la entrevista. Preguntarte cómo nació estando en tu casa es casi una obviedad, pero contáselo a los lectores de Mil Rockeras
Tengo 3 gatos,
Anita, Blanquita y
Alí y hay una cosa que es muy importante: no siento que haya ninguna diferencia entre animales y seres humanos, y la lógica del ser humano, como es superior a los seres que habitan este mundo, debe cambiar prontamente. Puede ser que nosotros seamos los más inteligentes para resolver funciones prácticas, como problemas matemáticos, pero eso no nos hace superiores en otro aspecto. El libro son poemas de amor a mis gatos, que remplazan un objeto de amor perdido, alguien que se va, y la vida queda con los gatos, entonces me doy cuenta que puedo amar a los gatos igual que se ama a una persona. El libro está dedicado al
Gato Pepe, que cuando murió fue gran tragedia para mi y mi mamá la desalentó completamente. Decía que no se puede querer a un gato como un hijo, y la verdad es que sigo sin entender por qué mi madre me dice eso, si la gente quiere a muchos hijos que son así de peludos y que tampoco hablan.
Básicamente es un libro de gatos, tiene ilustraciones de
Cristina Lanceloti, que es amiga mía y una restauradora muy importante de este país, y el diseño está cargo de
Lucas López. Siento que es un libro muy rockero.

A parte de que es autogestionado .
Es el más autogestionado de todos mi libros.
Además creo que este es un libro completamente accesible
Es un libro completamente accesible para gente que tiene menos de determinada edad o que ha tenido una cultura de la música. Hay poemas que son claras referencias a bandas, a la música o al punk, y tiene estética de fanzine, por eso elegí hacerlo sin lomo. En el momento de escribir no pensé en un lector, pero al componerlo como objeto, de dar la discusión de dónde va el dibujo, dónde el poema, cómo es la tapa, que lo manejamos entre la ilustradora, el diseñador y yo, siempre tuve en mi cabeza alguien que tiene entre 12 y 25 años y que escucha un poquito de Miranda y que por otro lado le gusta Boom-Boom kid. Porque me parece que lo que te da lo música son vías de escape del ser normal, de lo que te tiene predestinada la vida, entonces la música te puede rescatar de un futuro de oscuridad.
¿La literatura no?
También, pero es más complicada y de acceso más restringido, si la gente joven pudiera tener acceso a ciertos poetas podría ser así.
Cuando imagino un lector ideal, a quién me gustaría ver con mi libro en la mano, pienso en lo difícil que es la adolescencia, especialmente para los varones que no quieren ser todo lo machitos que se supone deberían ser, y eso no te hace puto, sino simplemente que no se te canta le forro del culo jugar al rugby y que te rompan la nariz, o coger todos los sábados en un boliche. Es muy difícil para un chico de 16 ubicarse en ese lugar, te produce a priori una soledad importante, y las chicas a esa edad mantienen ciertos mitos y ritos sobre los cuales fueron educadas, por sus madres, sus abuelas, el colegio. Hay que proponerles otra alternativa: sé feliz estando sola, sé feliz en la promiscuidad, se feliz siendo feminista, o no, pero no es importante si no se es feliz, porque tampoco es la panacea de nada.
Leyendo tu libro siento que a veces los gatos son vos: el gato anarquista, el feminista…
No me gusta adjudicarles a los gatos sentimientos humanos, en general porque son menos gentiles y puros que los animales. No es que los personifico como yo, sino que somos parecidos.
Como amante de los gatos, se que siempre tienen historias muy particulares de llegar a los hogares ¿cuál es la historia de estos animalitos?
Blanquita , que es la gata gorda lechona, era de mi ex, se desentendieron de ella y quedé a cargo. Los otros dos tienen una historia más pintoresca: en Independencia y Salta vivía un linyera debajo de un techo y un día que volvía para casa me encontré con Anita , muy chiquita atada con alambre a la reja de esa casa, pero el hombre no estaba, y yo dije “se la va a lastrar”, era un gato chiquito, pero se podía hacer un guiso. Entonces agarré una tenaza, corté el alambre y me la llevé. La cuestión es que horas después volví a pasar y en ese lugar había otro gato amarrado y pensé: “no me puedo llevar a todos los gatos que este tipo me plante acá”, pero Alí era espectacular y pensé: “es muy lindo, en dos días lo ubico”. Entonces me lo traje y me acuerdo que todo el mundo me dijo “estás loca, pasaste de cero gatos a tres en un mes” y no me pude desprender de Alí.